sábado, 19 de febrero de 2011

Información acerca de nuestros amigos los periquitos australianos


El periquito se menciona por primera vez en el libro Naturalist Miscellany, cuyo autor es George Shaw, director del Museo Británico de las ciencias naturales, en el año 1781. En el año 1840, el científico Jonh Gould logró llevar los primeros periquitos vivos a Inglaterra.
Debido a su belleza pronto se empezaron a capturar miles de periquitos para comercializarlos pero el transporte de meses y el desconocimiento de su alimentación provocaba una mortalidad del 98 %. Pronto se descubrió que comían mijo y alpiste, igual que los canarios. Lo que no se sabía es que criaban en cajas de nido, sólo se les ofrecía nidos abiertos, hasta que por casualidad en 1855 la condesa de Schwerín en Berrlín (Alemánia) logró criarlos dentro de una nuez de coco. A partir de ahí se empezaron a criar grandes cantidades de periquitos.
La primera mutación fue la amarilla, y apareció en el año 1872 en Bélgica. En el año 1878, apareció la mutación azul. Ambas mutaciones alcanzaron precios desorbitados: Una pareja de periquitos azules podía costar más que un buen caballo de carrera. Hasta que la cría sistemática de estos colores se llevó a cabo y aparecieron nuevas mutaciones que han proporcionado a la especie una gran variedad.
El periquito pertenece a la familia de los loros auténticos, o psitácidos. Posee el pico curvado hacia abajo, dos dedos hacia delante y dos hacia atrás. Esto le facilita trepar por los árboles y alimentarse de semillas. Su nombre científico es Melopsittacus undulatus.
Los periquitos pueblan toda Australia menos una pequeña franja costera. Su hábitat son las sabanas. Viven en grandes bandadas de cientos de ejemplares, que recorren grandes distancias en busca de agua y comida. Durante la época de cría se reúnen varias bandadas en una misma zona, formando así enormes grupos de miles de pájaros.
La vida en bandadas les facilita mucho la existencia porque se convierten en presas difíciles para los depredadores.
Son monógamos y rara vez cambian de pareja si uno de los dos no muere. Los nidos se encuentran normalmente en un agujero en el tronco del árbol. Ponen entre 4 y 7 huevos son incubados durante 18-20 días, y el joven polluelo empluma (adquisición de su primer abrigo de plumas) aproximadamente 30 días después de la incubación.
El periquito se presenta en dos subespecies, el periquito del norte y el del oeste, que se diferencian por pequeñas variaciones en color y en tamaño. Hay algunos ornitólogos que cuestionan esta diferenciación, ya que las diferencias son muy pequeñas, y los hábitats de las dos subespecies coinciden de forma que hay zonas donde vuelan en las mismas bandadas y se aparean.
El periquito mide algo menos que 19 cm de la cabeza a la punta de la cola, y pesa alrededor de 35 g. La variedad silvestre es la de color verde, con la cabeza amarilla y la espalda ondulada. Con éste color apenas se ven cuando se encuentran entre la vegetación. Si nace algún ejemplar azul o albino no vivirá mucho tiempo, ya que los depredadores pueden localizarle con demasiada facilidad.
El periquito australiano es una especie muy común y familiar de animal domestico. Ha sido criado en cautiverio desde 1840. Los criadores han trabajado durante décadas para producir una amplia variedad de colores y mutaciones: azul, factores gris y violeta, inos, de alas claras, perlados... Las mutaciones de pluma pueden producir crestas o plumas demasiado ramificadas conocidas como "plumeros"; entre otras muchas mutaciones.
Los periquitos australianos modernos, o ingleses son más grandes que sus primos salvajes, con plumas principales hinchadas, dándoles una aparienca exagerada. En los más notables cambios, los ojos y el pico casi son totalmente oscurecidos por las plumas, lo que disminuye su calidad de la vida. Tales aves son también más propensas a mutaciones genéticas debido a la endogamia.


Los periquitos australianos son fáciles de domesticar, y pueden ser enseñados a jugar con la gente, haciéndolos una de las aves más extensamente difundida como mascota alrededor del mundo. Son tan inteligentes como muchos loros grandes, y prosperan con el estímulo de juguetes e interacción con la gente. Picotear es una actividad muy agradable, sobre todo para el periquito hembra. Un poco de material para picar siempre debe estar a mano, como una rama con la corteza o las piedras de calcio (hueso de sepia o jibia), que ayudan a guardar sus picos filosos y siempre sanos.
En cautiverio, viven un promedio de 5-8 años, pero pueden vivir hasta 15 dependiendo del trato y el cariño que se les brinde. La duración de su vida varía según el tipo del periquito australiano (los periquitos ingleses no viven tanto como sus primos en Australia y América, debido a años de la endogamia para cambiar su tamaño y rasgos físicos) y la salud del ave individual (ejercicio y dieta).Las enfermedades que pueden aparecer en cautividad son afecciones catarrales, diarreas, excoriaciones y alteraciones de la piel de las patas (debido a una limpieza poco rigurosa). También se pueden presentar tumoraciones y verrugas en las zonas cercanas al pico en ejemplares ya viejos o criados en un ambiente de excesiva suciedad.
La alimentación del periquito se basa en el mijo y el alpiste, aunque debe complementarse con otras semillas o verduras (como la lechuga, espinaca, pimiento, zanahoria, mazorca de maiz...). Las frutas también son un buen complemento dietético para estos pájaros. De vez en cuando se les puede proporcionar un poco de pan o galleta, aunque siempre con precaución de que no les demos nada muy dulce. En las tiendas de animales se pueden encontrar bizcochos, barritas de semillas enriquecidas con vitaminas y otros suplementos especiales para estas aves. Como golosina natural se suele utilizar el panizo. El aguacate, el chocolate y el perejil son tóxicos mortales para los periquitos australianos.
El periquito más joven, si se le ha ido acostumbrando desde pequeño, toma una variedad de comida más fácilmente que uno más viejo que ha estado comiendo solo un tipo de semillas o alimento.
Se adapta generalmente con gran facilidad a todo tipo de jaulas resguardadas o protegidas del frío invernal, preferentemente metálicas, ya que pueden morder la madera con asombrosa facilidad, las jaulas deben tener barrotes horizontales porque el periquito es una ave prensora y le gusta pasearse por las paredes, aunque estarán más sanos y felices si también los acostumbramos a salir de la jaula y les permitimos volar, pero con mucha precaución a las cosas que puedan ser peligrosas o las que se puedan hacer daño. Sobre todo, hay que tener cuidado con ventanas, que, aunque deben estar cerradas, que no se choquen con ellas (lo mejor es poner cortinas).

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